Llagas ciegas pero no mansas
Las que se hacen adorando
Se roza tan fuerte en el abrazo
Que hasta el coraje parece caricia
Y se abre la piel mullida
Que brota y brilla, y cae y corre
Mas no culpo a la daga
Que entra seca y sale muda
Esbelta, noble y con dos caras
Culpable es la lengua
Que busca, bebe y besa
Tan violenta como macabra
Sedienta mercenaria
